Sobre la desaparición del Daily Stormer y la importancia de garantizar la libertad de expresión

Andrew Anglin - Fundador del Daily Stormer
Andrew Anglin – Fundador del Daily Stormer

Hace poco más de un mes, un colaborador de Varones Unidos me envió un link a una noticia publicada en la versión en Español del portal nacional-socialista / neonazi “The Daily Stormer” y me preguntó si no queríamos hacer eco de esta nota en la página.

Él no sabía qué era el Daily Stormer, no estaba al tanto del carácter nefasto de la mayor parte de su contenido, ni de qué estigma está asociado a lo que quizás haya sido el portal neonazi más conocido. Solamente había leído un artículo interesante y me lo había compartido. Le agradecí la colaboración, pero decidí no hacer eco del mismo por obvias razones.

Algunas semanas después, otro colaborador me envía un enlace a otro artículo del Daily Stormer. Este trataba sobre la Ley Integral de Violencia de Género en España y el Pacto de Estado contra la violencia de género que presagia un futuro nefasto para los hombres españoles. Este artículo, largo y detallado, era un análisis objetivo y desapasionado sobre el contenido de esta legislación misándrica, algo que nunca me hubiera esperado encontrar en la versión anglófona del Daily Stormer. Hace unos pocos días, al intentar ingresar nuevamente a leer el artículo nos encontramos con que el sitio web entero, ha sido completamente eliminado de Internet.

Es fácil excusar la censura cuando ocurre contra un portal tan objetable pero la remoción arbitraria y por motivos ideológicos de un sitio web por parte de empresas privadas sienta un peligroso precedente para el futuro de la libertad en Internet.

La libertad de prensa en Internet y el extremismo político

Por más esfuerzo que haga la izquierda para evitar la equiparación entre fascismo y comunismo, ambas ideologías totalitarias han tenido consecuencias nefastas: en el caso del nacional-socialismo en el holocausto, y en el caso del comunismo en múltiples y reiteradas ocasiones.

Los periódicos marxistas de extrema izquierda que pululan en todo occidente, siendo esencialmente propagandísticos, suelen tener una línea editorial que niega o excusa el holocausto rojo ( las decenas de millones de víctimas fatales de hambrunas artificiales, purgas y persecusiones políticas en regímenes comunistas ) gozando de total impunidad al respecto. El Daily Stormer, actuaba análogamente, negando la existencia del holocausto judío.

Ante estos casos quizás es válido preguntarse: ¿Permitir la apología del exterminio de millones de personas debe tolerarse en nombre de la libertad de expresión?

Lo que no es válido es aplicar un criterio distinto dependiendo si se hace desde la izquierda o desde la derecha, como ha ocurrido en este caso. Injusto o no, sin embargo, la aplicación de ese doble-estándar es lo que está ocurriendo actualmente.

3 razones por las que la libertad de prensa y expresión debe abarcar a extremistas e ideologías anti-sistema

1 – El diálogo como herramienta de-radicalizadora

Si queremos erradicar o al menos mitigar la influencia del extremismo político, lo primero que deberíamos preguntarnos es si no somos los extremistas nosotros.

Desde posiciones marginales se tiende a tener una percepción distorsionada, como ejemplifican los anarco-comunistas de Antifa que consideran como un “nazi” a toda persona que no adscriba a los dogmas de la izquierda radical.

Si nuestra actitud hacia lo que consideramos extremo es ocultarlo, hacerlo desaparecer. ¿Sabemos realmente que nuestra lectura de la realidad es más acertada que la de ellos? ¿O es esta actitud censuradora una muestra de inseguridad respecto a lo que creemos?

Para ganar seguridad sobre nuestra lectura de la realidad y ponerla a prueba, es imprescindible someterla -manteniendo la mente abierta – a un intercambio de argumentos con quienes no están de acuerdo con nosotros.

Este proceso obliga a incorporar en nuestra lectura la perspectiva del otro, dificulta la radicalización, a la vez que le permite a las personas ampliar su entendimiento.

2 – Lo prohibido atrae

Si en cambio impedimos la discusión, por el efecto Streissand, envolvemos al extremismo en un halo de misterio y le concedemos la atracción de lo prohibido.

El someter las ideas de extremistas a discusión, permite la refutación de las mismas y la superación de sus paradigmas. El estigmatizar la discusión de estas ideas, convertirlas en Taboo, garantiza – si no su eventual éxito – al menos que se mantendrán latentes, que serán materias pendientes de atención en nuestras sociedades.

Basta ver el efecto contraproducente que han tenido los intentos de la izquierda de estigmatizar el ser “conservador” o “de derecha” o la campaña de descrédito del establishment mediático contra Donald Trump durante su campaña presidencial. Lo prohibido atrae.

3 – El diálogo favorece el proceso de cognición social

Por otro lado, los márgenes de lo socialmente aceptado, son desde donde llegan las nuevas ideas. A pesar de su más que cuestionable sesgo, este tipo de publicaciones radicales (de izquierda y derecha) han dado espacio a contenido de verdadero valor para la comprensión de la realidad en que vivimos, que quizás acabó en los márgenes por demasiado revolucionario o controversial para medios más centristas.

Hace tres o cuatro años, por ejemplo, poner en duda la condición permanente de “oprimido” del sexo femenino era impensable y Varones Unidos hubiera sido visto ( todavía algún retrasado lo ve así ) como algo disparatado.

Hoy, sin embargo, gracias a quienes se han animado a romper el hielo (en Uruguay Hoenir Sarthou, Carmelo Vidalin, Graciela Bianchi, Mercedes Vigil, Gabriel Pereyra, entre otras figuras), podemos dialogar con relativa libertad sobre las relaciones de género. Podemos considerar visiones alternativas, algo necesario para mantener nuestra percepción en contacto con la realidad, avanzando hacia una sociedad más justa informados por la discusión abierta de ideas, en lugar de permanecer encarcelados por el pensamiento hegemónico.

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