¿Es machista pensar que la mujer es débil?

mujer fortalezaMás allá del feminismo extremista y anti-intelectual que piensa que el solo hecho de plantearse una pregunta es un acto de machismo, muchas personas bienpensantes responderán a esta pregunta automáticamente con un rotundo SI.

Pero luego de reflexionar sobre la pregunta, uno llega a la conclusión de que, en general, sostener esta opinión no es una señal de odio o desprecio alguno hacia las mujeres. Si así lo fuera en todos los casos, el propio movimiento feminista que justifica la mayor parte de sus reclamos de tratamiento especial del estado hacia las mujeres en la debilidad de las mismas, sería machista. Pero analicémoslo un poco más.

El concepto de machismo tal como lo utilizamos aquí, para que no tenga la carga ideológica con la que el establishment académico neomarxista lo ha incorporado,  para nosotros el machismo es el odio o desprecio hacia la mujer. Considerar a la mujer como débil respecto al hombre, no implica de por sí un odio ni un desprecio hacia las mujeres, sino en principio un juicio sobre la realidad que puede o no ser cierto dependiendo de las determinantes de las condiciones de poder en ese contexto.

La debilidad femenina

Por ejemplo, si estamos en una zona de guerra, en la que la resistencia y la fuerza física son elementos claves que determinan la condición de poder de una persona, considerar a la mujer relativamente débil no implica ningún tipo de error ya que lo es, y proveerle salvaguardas especiales para preservar su integridad es justo.

Puede argumentarse que en las clases trabajadoras de las sociedades del siglo XIX y principios del XX, la fortaleza física entre otras características masculinas, también eran factores determinantes de la condición de poder de un individuo, por lo que en estos contextos, considerar a la mujer como comparativamente débil, no implica tampoco ningún sesgo cognitivo, odio, ni desprecio hacia la condición de mujer, sino el reconocimiento de una realidad.

En general, en todos los contextos en los que las condiciones favorecen a las personas que despliegan los atributos físicos o mentales propios del varón, esta afirmación no implica de por sí una animosidad en contra de la mujer.

Juzgar esta afirmación como inherentemente ofensiva hacia la mujer, devela que para quien juzga de esa manera la fuerza es el indicador de valor de una persona en la sociedad. Los adultos estamos de acuerdo en que los niños son débiles. ¿Por esto deberían estar ofendidos? No. Y las mujeres tampoco deberían ofenderse cuando otra persona reconoce su condición de debilidad en un contexto determinado.

Dicho esto, y cerrado el tema de la debilidad de la mujer, debemos reconocer que en otros contextos, no es la mujer sino el hombre quien es sexo débil.

La debilidad masculina

Uno de los aspectos en los que científicamente se ha comprobado que la mujer supera en aptitudes al hombre es en su inteligencia social, en la capacidad relacionarse, establecer vínculos afectivos y comprenderlos.

Los cambios que presenciamos durante el siglo XX en términos de la economía y el trabajo, han llevado a la reducción de la importancia de las ventajas comparativas de la condición biológica masculina, como la fortaleza física, y a una aumento de la importancia de la capacidad de relacionamiento y otras ventajas comparativas de las mujeres.

Al mismo tiempo. la predisposición social a privilegiar a la mujer desde el poder, sustentada sobre la presuposición estereotípica – hoy anacrónica y regresista – de que la mujer está invariablemente en una condición de inferioridad, no solamente no ha amainado como debiera ante el ascenso político de las mujeres como colectivo, sino que se ha aumentado exponencialmente, normalizando una actitud frecuentemente hostil y por momentos tiránica contra las personas del sexo masculino.

Se equivoca el feminismo al argumentar como suele hacerlo que lo que afecta negativamente al hombre en nuestras sociedades “es el machismo”. Se equivoca a propósito, para ocultar su cuota parte de responsabilidad en el sufrimiento que nos empuja a los hombres a tasas de suicidio que duplican o triplican las femeninas.

El concepto de “machismo” tal como lo utiliza el feminismo neomarxista es un concepto cargado anti-sistema le permite estigmatizar todas las tradiciones occidentales, greco-romanas, judeo-cristianas que heredamos en occidente como contrarias a la mujer, algo que los privilegios que estas tradiciones ya le profieren a la mujer, prueban como sencillamente falso.

El legado de esas tradiciones, “machistas” según el feminismo, no lo elegimos. Nos tocó por nacer donde nacimos.

Lo que sí elegimos es continuar apoyando a un feminismo revanchista que dice pretender la igualdad, pero se niega a reconocer que los hombres también podemos ser víctimas, se niega a trabajar para la resolución de los problemas que afectan desproporcionada a los hombres, como la indigencia, la accidentalidad laboral, los homicidos. Ese legado cultural al que el feminismo califica de “machista” no es más que la escenografía frente a la cual es el propio movimiento feminista el principal verdugo de la felicidad y la libertad masculinas al negarse a aceptar que el péndulo ha cruzado hace tiempo hacia el otro lado y para lograr una equidad real es tiempo de dejar de oprimir a los hombres.

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Un comentario en “¿Es machista pensar que la mujer es débil?”

  1. En las competencias deportivas, incluso en las olimpiadas, hay categorías separadas por sexo para todas las disciplinas, basta mirar los récords de uno y otro sexo para darse cuenta que en lo físico hay notorias diferencias, de hecho uno de los doping mas comunes es usar testosterona para mejorar la perfomance. Esos son hechos, lo demas es blableta

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