La diferencia entre ofender la sensibilidad de una mujer y ser un misógino

FeministasLa librería mexicana Gandhi lanzó recientemente una pieza de publicidad gráfica que apuntaba a jugar con el lugar común del desencanto que con los años divide a las parejas, pero parece que algunas feministas se lo han tomado muy a pecho. La leyenda “Te casaste con una princesa y se convirtió en una bruja”, y acusaron a la campaña de ser “sexista” y “misógina“.

Para ser justos, este cartel puede rechinar al oído de muchas mujeres que se enfrentan al reto natural del envejecimiento y la perdida de atractivo sexual a la que también nos enfrentamos los varones. Por lo que es fácil entender la motivación detrás de una reacción tan visceral al mismo.

La perspectiva masculina sobre esta controversia

Dobles estandaresVisto desde la perspectiva masculina, sin embargo, la reacción de estas feministas
es donde vemos el verdadero sexismo de toda esta controversia.

Como hombres somos sometidos a publicidad ofensiva y contenidos de entretenimiento organizados entorno a la concepción de que el varón es intelectualmente inferior a la mujer, torpe y que necesita ser “entrenado por ella”.

Se proponen leyes que consideran el asesinato de una mujer como un agravante, mientras eximen de pena a una mujer que asesina a un hombre en una situación análoga.

El hecho de que se ofendan los sentimientos de algunos hombres desde la publicidad, ¿No es algo completamente superfluo en comparación con tu derecho a la vida, con tu derecho a ver a tus hijos, a no ser castigado como culpable ante la mera denuncia de una mujer, o a no ser cargado con las responsabilidades de la paternidad de un hijo ajeno?

Los varones tenemos que enfrentar desafíos reales a nuestros derechos. Opresión real en base a nuestro sexo. No podemos darnos el lujo de buscarle la quinta pata al gato para fabricar evidencia de un elusivo “machismo estructual”.

Estar ofendido no equivale a ser víctima de violencia

Feministas que supuestamente se esmeran en lograr una “igualdad” entre el hombre y la mujer, corren a denunciar todo lo que puede llegar a ofender a una mujer como “misógino”, mientras la violencia física directa contra los varones, cuando no es ejercida directamente por ellas, les resulta indiferente o hasta gracioso.

Para comprender este tema es necesario definir algunos términos:

Sexismo: La creencia en la superioridad de un sexo sobre el otro.

Misoginia: El odio o desprecio hacia las mujeres.

Misandria: El odio o desprecio hacia los varones.

El sexismo es la creencia en la superioridad de un sexo sobre el otro y la misoginia es el odio o desprecio hacia las mujeres, de la misma forma que la misandria es el odio o desprecio hacia el varón.

Alegar que “ofender a una mujer es un acto de misoginia”, como se afirma irresponsablemente todo el tiempo desde los medios, está sencillamente mal: ¿Cuántas veces hemos ofendido a personas que queremos y apreciamos, incluso a nuestros seres más queridos?

En particular, se puede ofender a una persona del sexo complementario voluntaria o involuntariamente sin necesariamente odiarlo ni despreciarlo por motivo de su género.

TrigglypuffAl contrario de lo que se asume tan comúnmente, sentirse ofendido no equivale a ser víctima de violencia. Difundir esta idea, como se hace ad nauseam desde los medios, dificulta la maduración social natural de las personas y la construcción de personalidades fuertes, capaces de comprender y enfrentar la discrepancia.

Ofenderse por lo que dice un cartel publicitario, no es el origen de ningún derecho a censurar ni la publicidad ni el discurso de nadie. Al contrario. Ofenderse por algo tan inocuo como este mensaje publicitario, es una muestra de inmadurez y de incapacidad para enfrentar la realidad tal cual es.

Si nosotros permitimos que el ginocentrismo de nuestras sociedades se profundice estructurándolas entorno a un supuesto derecho de la mujer a nunca ser ofendida por las opiniones de un varón, no estamos haciendo otra cosa que sustraernos el derecho a pensar y expresarnos libremente, en pro de atender hasta la última inconveniencia que pudiere incomodar a una integrante del género femenino.

Esto implicaría la institucionalización de la opresión del varón a manos de la mujer, todo lo contrario a la equidad real que desde VaronesUnidos buscamos.

Fuentes: sdpnoticias.com

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