Brecha Salarial

Uno de los argumentos que el feminismo utiliza para reproducir el relato de la victimización de la mujer, es mito de la brecha salarial. Este se apoya en estadísticas que indican a primera vista que la mujer gana “en el mismo puesto” un 70% de lo que gana un varón.

Error 1: No tomar en cuenta el campo en que se desempeña el trabajador/a

Estas estadísticas sin embargo, son muy generales. Es decir, no toman en cuenta que mujeres y varones eligen campos de especialización distintos, con remuneraciones que no toman en cuenta aspectos que deberían ser contemplados al tratar de comparar dos personas: Un varón y una mujer, en igualdad de condiciones compitiendo por un mismo puesto.

La diferencia de remuneración que en principio pareciera existir, deja de estar presente cuando se toma en cuenta que la mujer en general elige carreras menos remuneradas que los varones. Tómese por ejemplo las carreras de ciencia y tecnología, donde la proporción de varones es mucho superior a carreras como psicología, comunicación, o trabajo social, campos en donde las mujeres ELIGEN especializarse.

Error 2: No tomar en cuenta el atractivo de los trabajos

Curiosamente, los campos laborales donde menos representación tiene la mujer, son aquellos trabajos menos deseables, con condiciones de trabajo incómodas: riesgos de accidentes laborales, requerimientos de un gran desgaste físico, y largos turnos en horario nocturno.

Estos trabajos que son mejor remunerados, por el simple hecho de que de lo contrario nadie estaría dispuesto a hacerlos, tienden a ser ocupados casi totalmente por varones: Construcción, Peonazgo, Depósitos, Forestación, Operarios Industriales, Mecánicos…

En trabajos en una tienda u oficina, con una serie de comodidades accesorias, los trabajadores son peor remunerados no porque sean mujeres, sino porque tanto varones como mujeres pueden aceptar un pago menor si a cambio reciben estas condiciones de trabajo más atractivas.

Tomando en cuenta estos aspectos, en el cálculo de la brecha salarial entre varones y mujeres, si no se vuelve en contra de lo que corrientemente se asume, tiende a desaparecer.

Conclusiones:

Al descontar estos dos errores de las estadísticas utilizadas por las organizaciones feministas, se devela una situación opuesta al relato de victimización de la mujer que se pretende instalar.

En todo caso, son los varones, quienes sufren una mayor presión social para obtener ingresos, lo que influencia su decisión de optar por carreras en campos menos atractivos, pero mejor remunerados, ya sea en las áreas de ciencia y tecnología, en los entornos económicos más favorecidos, o, en niveles socioeconómicos más bajos, en puestos de trabajo que requieren gran desgaste físico, y acarrean en muchos casos riesgos para su integridad física.

Lecturas recomedadas: