Artículo en La Diaria niega las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer

Sin títuloEl feministo tipo ( siempre progre ) cree que su masculinidad es un problema causado por el capitalismo. Esa es la visión que Gabriel Delacoste propugna en un artículo publicado en La Diaria recientemente.

Como si no hubiera habido una masculinidad – mucho más marcada y hasta brutal – previo al surgimiento de ese sistema económico. Como si la Unión Soviética hubiese tenido si quiera una gobernante mujer, y como si desde la concepción, hombres y mujeres no tuviéramos un cromosoma entero que nos hace objetivamente distintos.

Sinceramente me encantaría tener una discusión seria y honesta sobre los roles de género y sobre cómo enmendar la situación lamentable del enfrentamiento entre los intereses de hombres y mujeres que estamos viendo, pero para hacerlo es necesario tener la mente abierta.

Nadie le quita a este chico el derecho a tener su perspectiva subjetiva y hasta se le puede reconocer que la idea que tiene la sociedad de lo que un hombre y una mujer deben ser, influencia el desarrollo de la persona. Hasta ahí, estamos de acuerdo, pero no se puede discutir sobre un tema tan importante como los roles que se espera que hombres y mujeres cumplan en la sociedad, desde una ignorancia interesada de hechos concretos y científicamente irrefutables como que la condición de mujer y de hombre no son meras construcciones sociales ejecutadas sobre individuos indiferenciados, sino un hecho social que se superpone sobre otro hecho biológico que lo precede y que tiene una innegable influencia sobre nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar como hombres y mujeres.

Como bien acotaba Marcelo Marchese, en un artículo publicado en UYPress: “No se siente y piensa igual el mundo con un pene, con una lanza, que con una vagina, un hogar, un útero y un par de mamas”.

Quizás para quienes desde la adolescencia (etárea o psicológica) han tenido breves y superficiales interacciones con el otro sexo, la negación de la raíz biológica de las diferencias sexuales sea verosímil, pero para quienes tenemos algo de camino andado por este planeta, y no bebemos el agua del conocimiento de un solo pozo ideológico, negar la raíz biológica de esas diferencias despierta la risa por ser evidentemente absurdo.

A diferencia de lo que parece que cree el colaborador de La Diaria, la creencia no derrota a los hechos, los hechos derrotan a la creencia. Esa fué la gran victoria de la modernidad y el renacimiento sobre el oscurantismo de la edad media. No pretendamos regresar a ese oscurantismo sustituyendo la fe ciega en la religión, por la fé ciega en la ideología. No destruyamos los logros que tanto nos ha costado alcanzar.

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