[Cuando ellas violan y todos callan] la cultura de la violación es femenina

¿Las mujeres violan? ¿Cómo lo hacen y desde cuándo? ¿Hay estadísticas sobre el tema? entre otras preguntas se abordarán en este artículo, para poder derribar así ciertos mitos y visibilizar una realidad lamentablemente muchas veces ignorada.

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Se suele tener la idea preconcebida que cuando se trata de una violación, la víctima siempre es una mujer y el victimario es siempre un varón, ya que según las leyes se da por acceso carnal (haciendo referencia claramente al pene, ya que, es el único órgano que se considera como violatorio).

«Sí, una vagina también puede violar a un pene». Así lo afirma Jonatan Carmi, «el autor antifeminista de «El sexismo en la Mente de Carmi», libro próximamente a publicarse, que retrucando al feminismo el concepto de «cultura de la violación». Dice que efectivamente si, existe la misma pero que es femenina y desarrolla la idea de que la verdadera violación normalizada es la de la mujer hacia el varón porque la vagina no se asimila en su total esencia ni cultural ni legalmente como elemento violatorio, obligando a las víctimas socialmente a sentirse contentos por el abuso y las victimarias recibiendo menores o nulos castigos, a diferencia de la masculina que es justamente condenada.

– Se pensó mucho en el término «penetrar», dice Carmi, pero nadie pensó en que la vagina puede «comer» al pene, de lo cual surge el concepto de «penetración forzada» (por parte de quien come, la penetrada). Denunciada por muchos hombres en Inglaterra y que fueron informadas por la BBC, que se puede dar por medio de amenazas o cuando la víctima está en un estado de inconsciencia.

Datos desprendidos a partir del estudio de Siobhan Weare y  Joanne Hulley, “Experiences of men forced-to-penetrate women in the UK: Context, consequences, and engagement with the criminal justice system: Project Report», se deja en claro con esta revelación que,  al menos el 22 por ciento de los hombres en Reino Unido son forzados a tener sexo con mujeres mediante amenazas, chantaje o violencia. Ya no sólo estamos hablando de mujeres que secuestran a un hombre y lo violan introduciéndole cosas en el ano, o que son sometidos a sexo oral contra su voluntad. Sino que son forzados a tener sexo, al grado de sufrir emasculación (castración moral o física).

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Una creencia social común es que un hombre está excitado si tiene una erección o tiene un orgasmo, por lo tanto, eso significa que está dispuesto y disfruta de cualquier actividad sexual. Roy J. Levin y Willy Van Berlo escribieron en un artículo en el Journal of Clinical Forensic Medicine que la estimulación genital leve o el estrés pueden causar erecciones «a pesar de que no exista una estimulación sexual específica». Tener una erección no significa que los hombres consientan en tener relaciones sexuales, pueden tener erecciones incluso en situaciones sexuales traumáticas o dolorosas, y esto no indica consentimiento.

Al igual que la respuesta femenina (la lubricación), la respuesta eréctil masculina es involuntaria, lo que significa que no necesita excitarse para que su pene se ponga erecto; la estimulación mecánica es todo lo que se necesita. La excitación y la estimulación son cosas distintas, la estimulación es una respuesta física a un estímulo. Los hombres pueden ser estimulados físicamente sin sentirse excitados y, por lo tanto, provocar una erección, pueden tener miedo e intimidarse en una erección, especialmente si la persona es mayor o una autoridad.

En varios casos ampliamente difundidos de violación de mujeres contra hombres en los Estados Unidos fueron las perpetradoras maestras de escuela que tenían sexo ilegal con sus estudiantes menores de edad (como Mary Kay Letourneau, Debra Lafave o Pamela Smart). Incluso ha habido situaciones en los que un juez ordenó a un menor de edad víctima de violación que pagara la manutención de los hijos después de que la mujer violadora quedara embarazada (ver caso Hermesmann contra Seyer).

James Landrith, fue forzado a penetrar a una conocida en una habitación de hotel en momentos que él estaba incapacitado por haber bebido alcohol

El caso del asalto sexual de Cierra Ross a un hombre de Chicago ganó los titulares y Ross fue condenada por violencia sexual criminal agravada y robo a mano armada en un hecho conocido como “cazadoras de semen”, (confirmado por médicos sin fronteras) en Zimbabwe más de 20 hombres denunciaron haber sido violados, por mujeres, desde el año 2009 hasta al menos el 2017. Pero seguramente a algunos les costará creer, estos casos, pero sí ocurrieron y en una realidad que se puede demostrar empíricamente nos basamos.

 Si nos remontamos al origen de este delito sexual lo podemos encontrar desde la biblia hasta en la literatura juvenil actual.

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En Génesis 19:30-38 se narra como las hijas de Lot lo emborrachan y violan para preservar la línea familiar y este pasaje se destaca por el hecho de que los hombres víctimas de violación, especialmente por violadoras, pasan desapercibidos e incluso son ridiculizados.

En las ventajas de ser invisible, la exitosa novela de Stephen Chbosky, Charli, su protagonista descubre que el principal motivo que desencadenó sus tormentos fue la no aceptación de la violación que sufrió por parte de su tía en la infancia.

¿Pero con qué frecuencia se dan estos condenables actos? seguramente se preguntarán muchos.

En el 68% DE LAS VIOLACIONES A HOMBRES LAS AGRESORAS FUERON MUJERES, según los datos extraídos de ‘The National Intimate Partner and Sexual Violence Survey‘, una estadística dirigida por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos.

 Y si por cantidad debiéramos hablar, resulta inadmisible ignorar los sucesos de violación de las mujeres blancas a los hombres negros, durante las leyes de Jim Craw en los tiempos de las sufragistas, afirma el libro false accusations of rape: lynching in the 21st century de John Davis.

Michele Elliott, quien se reconoce como feminista, sin embargo admitió en su estudio de 1993, Female Sexual Abuse of Children: The Ultimate Taboo, que mujeres violan a niños, y que no son casos excepcionales, sino mucho más comunes de lo que la gente quiere creer y desde entonces hasta ahora sus congéneres, , sobre todo de Reino Unido, se organizan para boicotear sus conferencias.

Otra mujer y feminista,  Lara Stemple de la Universidad de California en Los Ángeles también investigó la temática y declaró «podemos abrir nuestro corazón y ser comprensivos con los hombres sin que eso reste nuestra consideración hacia las víctimas mujeres .

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Esto se dio después de que un día se topó con un dato que desafiaba sus convicciones. Según cifras de la ‘National Crime Victimization Survey’ (encuesta nacional de crímenes sexuales estadounidense), nada menos que el 38% de las víctimas de este tipo de hechos eran hombres. Y si dejamos de centrarnos en la PENETRACIÓN y nos fijamos en otras formas de acoso, el porcentaje de asaltos sexuales protagonizados por mujeres es aún mayor, el 79,2% de las víctimas masculinas refirió que su ataque lo había protagonizado una mujer.

Por su parte Marcela Castro (Doctora en Derecho y licenciada en humanidades con mención en historia de la universidad de Chile) en referencia al popular cántico feminista comentó: «una violadora también puede estar en tu camino o a tu lado», señalando que «es difícil creer que de verdad se pretenda una sociedad inclusiva que erradique la violencia, si solo miramos como «violador» a un hombre».

Para finalizar, decimos que sí, las mujeres violan varones. Y no son casos excepcionales, sino que son casos menos denunciados, o que no son vistos como violación sino como “otros abusos”.

Lamentablemente las autoridades influenciadas tanto por los propios prejuicios sexuales como por el discurso unidireccional del feminismo, son incapaces de tomar las acciones para combatir esta discriminación.

SIN EMBARGO, tenemos el PODER nosotros para ayudar a cambiarlo. Por ejemplo dejando de reírnos de los casos de violación a menores por mujeres mayores o concientizando a otros al compartir textos como este.

Agradecimientos: a Jonatan Carmi, por abordar este tema (el fue el que acuñó el término de que la cultura de la violación es femenina”.

Fuentes: 

MediumEl Quinto Poder El ConfidencialBBCBimago El Cínico

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