Reconocen que el monto de las «pensiones alimenticias» es abusivo, injusto y debe ser reducido

La «pensión alimenticia» comienza a ser reconocida, incluso por mujeres, como otro engaño feminista que utiliza a los niños como excusa para ejercer una violencia patrimonial institucionalizada contra los hombres que lleva a muchos padres a la quiebra económica y la humillación social.

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Lo que está bien con las pensiones alimenticias

Primero y para evitar malentendidos vale aclarar que la ayuda económica del padre que no convive con los hijos al que sí lo hace (generalmente la madre), es justo y necesario.

Pero recordemos que el sentido de esta ayuda, es que al niño no le falte nada imprescindible para vivir y la mujer (en general) no tenga que se «madre y padre a la vez» es decir, la que se encarga de proveer y de cuidar, del rol tradicional masculino y femenino simultáneamente.

Los graves problemas con las pensiones alimenticias

Los problemas con las pensiones alimenticias están en su implementación, que es donde el movimiento feminista ha estado surrepticiamente metiendo la cuchara para perjudicar y desempoderar a los hombres.

Por esta razón es que, como sugiere el nombre, el objetivo de las pensiones alimenticias deberían centrarse en el costo de manutención de un hijo, los montos no son fijados en relación al costo de los alimentos, ni siquiera al costo total de criar a un hijo, sino que los juzgados de familia pretenden secuestrar un porcentaje arbitrario de los ingresos del padre.

Dada esta situación, cualquier hombre que incluso en un encuentro de Tinder, engendre a un niño (incluso por engaño de la mujer respecto al uso de anticonceptivos), deberá pagar una cifra cercana al 30% de su sueldo a la mujer, por al menos 18 años.

El impacto de los montos abusivos de pensión alimenticia en los niños.

La situación, fruto de la «perspectiva de género», utiliza al niño como excusa para cumplir con el mandato feminista de transferir dinero, a como de lugar, de las manos de los hombres a mujeres. comienza a reconocerse como injusta y problemática. No solo por el uso de la ley para sustraer dinero arbitrariamente de una persona a la otra motivado por un odio de género, sino porque el litigio judicial que implica suele generar, como es natural ante el abuso, un clima de desprecio de la madre hacia el padre y de resentimiento del padre hacia la madre que enviste un ambiente muy poco propicio para la salud emocional de los hijos de la pareja.

Otras apreciaciones y consecuencias

Ahondando sobre el asunto, se encontró que el feminismo utilizó datos falsos, en la década de los 70 y 80, para decir que luego de una separación «mejoraba la posición económica del hombre mientras su pareja femenina caía en el nivel de vida».

En muchas oportunidades, este trato injusto a los varones divorciados, llevan al paralizamiento financiero del varón por los reclamos realizados por su ex. Esto puede estar vinculado con las tasas de suicidio varias veces más altas que tienen los hombres divorciados.

La nueva mirada que se viene teniendo en esta problemática busca tener en cuenta la ‘capacidad de contribuir’ y establecer un monto justo que no implique un abuso institucionalizado contra el hombre, sino un acuerdo de responsabilidad compartida entre el hombre y la mujer que redunde en una mejor relación entre los padres y su vínculo con los hijos.

FUENTE: National Post

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