El Mito de la Opresión de la Mujer en occidente (desmontando al supuesto patriarcado)

A todos nosotros se nos ha enseñado cómo supuestamente las mujeres han sido oprimidas a lo largo de la existencia humana, y que esto ha sido extendido, sistematizado y promovido por hombres ordinarios que probablemente lo tenían mucho mejor que las mujeres. En realidad, esta narrativa es enteramente fabricada. El hombre promedio fue forzado a arriesgar su vida en el campo de batalla, en el mar o en minas, mientras la mayoría de las mujeres esperaban en casa seguras cuidando de los niños y ocupándose de los deberes del hogar. La expectativa de vida al nacer de los hombres ha sido siempre significativamente más baja que la de las mujeres, y sigue siendo así.

Imagen cortesía de egpsiteso.wordpress.com – Todos los derechos reservados


La Guerra ha sido una característica casi constante de la sociedad humana antes de la Edad Moderna, y donde fuere que dos tribus o reinos entrarán en conflicto con el otro, el lado perdedor vio a muchos de sus hombres en edad de luchar, exterminados; mientras que las mujeres eran asimiladas dentro de la sociedad invasora. Hoy, convertirse en una concubina o en ama de llaves es un futuro desafortunado, pero no tanto como ser sacrificado en batalla como los hombres. A cualquiera que no esté de acuerdo: ¿le gustaría que los hombres y mujeres cambiarán de situación?

 

La mayoría de esta narrativa proviene de ‘feministas’ que comparan las situaciones de las mujeres promedios con las de los hombres en la cima (el monarca y otros aristócratas), en lugar de compararlas con las del hombre promedio. Esta práctica es conocida como la “Falacia del Ápice” (Apex Fallacy), y aunque sea accidental o deliberada, tergiversa la realidad. Para aproximar las condiciones de la mujer promedio a las del hombre promedio (la palabra clave es “promedio”) en el Mundo Occidental de un siglo atrás.Hoy en día simplemente hay que observar las vidas de los más pobres campesinos de los países pobres: tanto los hombres como las mujeres tienen que llevar a cabo trabajos tediosos, tienen insuficiente comida y vestido, y oportunidades limitadas.


¿Han existido mujeres oprimidas? sí. Pero en la misma medida que han existido hombres oprimidos y mujeres privilegiadas. Del mismo modo hay actualmente culturas en las que la mujer está en peor situación y carece de los derechos que la mujer occidental tiene garantizados, la imagen mil veces repetida de una mujer vestida con burka es el ejemplo paradigmático. Conviene recordar que eso sucede en sociedades altamente disfuncionales, donde el hombre tampoco tiene derechos fundamentales, y suele vestir pasamontañas, fusil de asalto y en ocasiones chaleco explosivo. Es absurdo dividir al ser humano en dos bloques, la “Mujer” no es una clase universal y monolítica, igual que el “hombre”. La idea que la historia de la humanidad hasta ahora es la historia de la lucha de sexos es cuando menos, una simplificación burda y grosera de la realidad.


En cuanto a ciertas anécdotas, como el derecho al voto, en la vasta mayoría de los casos, los hombres tampoco podían votar. De hecho, si uno compara cada Estado-Nación de cada siglo, virtualmente todos  ellos dieron el mismo acceso (o falta de él) al derecho al voto por parte de hombres y  mujeres. Incluso hoy, de 200 Estados soberanos, hay exactamente cero que den un distinto tipo de derecho al voto a hombres y mujeres. Cualquier afirmación de que a las mujeres se les estaban negando derechos que los hombres tenían, en incluso 0,01% de los casos, no tiene fundamento.


Esto no es negar las genuinas atrocidades que han sido perpetuadas y que se siguen perpetuando en contra de las mujeres como la mutilación genital. Pero los hombres también han experimentado atrocidades de comparable horror que, al mismo tiempo, simplemente no son mencionadas. De hecho, cuando un hombre es genitalmente mutilado por una mujer, otras encuentran esto algo gracioso, y están orgullosas de decirlo públicamente. (Ver en Youtube: Solo es Sexista si los hombres lo hacen)


Es moralmente injusto cuando un grupo contemporáneo demanda reparaciones de una injusticia que ocurrió hace más de un siglo a personas que ni siquiera siguen vivas. Es incluso peor cuando esta opresión es en sí una elaboración. La narrativa de la opresión femenina por los hombres debe ser rechazada y refutada como la altamente selectiva e históricamente falsa narrativa que es. De hecho, este mito es evidencia no de la opresión histórica, sino de la tendencia inmensamente diferente de quejarse entre los dos géneros.


Alguna otra certeza es que desde luego la afirmación del feminismo culpabilizando al hombre de los roles tradicionales, parece más un arma ideológica que algo que se esté en condiciones de demostrar y, de hecho, muchos de los pilares sobre los que sustenta su teorización resultan un completo invento, por ejemplo, considerar que la mujer en la Roma clásica tenía la consideración de un siervo. Esto por ejemplo está demostrado completamente como falso históricamente, hasta el punto de que algunas de las libertades de que gozaron las mujeres romanas no volvieron a ser conocidas por la humanidad hasta prácticamente nuestros días.
Del mismo modo me parece que hablar del privilegio de la condición masculina sólo se entiende si para cada período histórico nos referimos a la clase dirigente, en la que tampoco faltaban las mujeres. De otro modo, alguien debe explicar el privilegio no ya del esclavo romano, sino del mismo legionario, pues la profesión suponía 25 años de servicio sin poder casarse y fuertes castigos incluida la muerte para los desertores, o en la edad media la condición de los siervos.En el siglo XIX el trabajo industrial (Marcks lo relata muy bien) o la condición del hombre en las guerras por lo que desde luego me resulta difícil ver el privilegio de haber peleado en el sitio de Verdún, en Vietnam o ahora mismo morir en Irak o sencillamente haber disfrutado del privilegio de hacer el servicio militar.


Las mujeres tuvieron en tiempo pasado roles sexuales rígidos siendo estereotipadas como amas de casa, cuidadoras y criadoras, lo que generó un doble estándar y discriminación en el mundo laboral, en la educación y las finanzas. Por otro lado el hombre también tenía roles sexuales rígidos siendo estereotipado como proveedor y protector, lo que generó un doble estándar y discriminación resultando en muertes en las guerras, muertes en trabajos peligrosos, y al ser visto solamente como proveedor fue menospreciada su habilidad en el hogar y la crianza de los niños.


Por lo tanto hombres y mujeres fueron discriminados en la cultura occidental por sus roles sexuales rígidos y estereotipados, entonces se ha trabajado décadas para liberar a la mujer de los estereotipos y roles rígidos a diferencia del caso masculino, donde esto no ocurrió.
Si bien las mujeres fueron discriminadas por su sexo al igual que los hombres, estas no fueron en realidad oprimidas como se repite tanto en los medios.


Primero hay que tener en claro lo que es realmente la opresión, tomando como ejemplo la esclavitud a lo largo de la historia, el Holocausto judío, o la hambruna en países totalitarios. Estos ejemplos nos pintan un panorama de gente siendo azotada, encadenada, muriendo de hambre y ejecutada. Entonces ¿es posible igualar la opresión de los esclavos afroamericanos, o del pueblo armenio con la situación de las mujeres en el pasado?
Claramente se trata de una distorsión de la realidad. Dado que discriminación no es lo mismo que opresión. Un ejemplo de distorsión de la verdad lo vemos en el Departamento de los Estudios de la Mujer donde se hace 65 referencias a “opresión de las mujeres” en populares libros afines. En cada uno de estos libros se repite una y otra vez que la mujer fue oprimida. ¿Por qué decir tal cosa? No es algo que tenga mucho sentido, además de que es algo muy peligroso culpar a los hombres de la “opresión”, sobre todo porque culpa a TODOS los hombres, no dice “hombres malvados”, ni “hombres poderosos”, incluso la masculinidad es culpada. Culpar a un pequeño grupo tendría sentido, cuando vemos cual es la fuente de la verdadera opresión, vemos maldad muy concentrada, tipos como Idi Amin, como Stalin, como Hitler, o como Pol Pot, sujetos que fueron responsables de millones de muertes. Por lo tanto decir que todos los hombres eran opresores es un horrible estereotipo, decir lo mismo de los negros sería racismo, decir lo mismo de las mujeres seria sexismo. Sin embargo cuando se afirma eso de los hombres, se lo llama “Estudios de la Mujer”. Esta supuesta culpabilidad de los hombres como opresores es la piedra angular del ataque y odio al sexo masculino. Se ha priorizado a las mujeres por 40 años mientras se ha criminalizado a los hombres haciéndolos pagar por “opresores”. Sería positivo un cambio, es tiempo de ayudar a hombres y a mujeres por igual. Porque hombre no es sinónimo de maldad.


El patriarcado no existe


Según Wikipedia el patriarcado es un término que se ha usado en antropología, sociología y en estudios feministas para describir una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres. Ahora, esto no es verdad, si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española podemos encontrar la verdadera definición: “Organización social primitiva en la que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje”… sin embargo es imposible investigar este término hoy en día sin encontrar referencias feministas.

Fueron patriarcas los jefes de las primeras familias hebreas, en épocas antiguas, cuando la humanidad vivía en austeridad y el mundo era un lugar hostil, ser hombre era valorado, ya que el varón por su disposición física tenía la capacidad de hacer mayor trabajo, pues al no existir tecnología el trabajo siempre requería esfuerzo físico. En estas pequeñas tribus o sociedades tribales si un individuo era débil físicamente carecía de un valor práctico, esto aplicaba a hombres y mujeres, es por esto que los hombres que habiendo logrado un cierto grado de riqueza como puede ser poseer un hogar, animales domésticos, una pequeña huerta y un pozo heredaba esto a quien mejor pudiera protegerlo dentro de la familia que por razones fisiológicas casi siempre era el hijo más grande o primogénito.


En la actualidad con los avances tecnológicos, mecánicos y científicos, el trabajo puede ser llevado a cabo por cualquier individuo sin distinción de sexo y una propiedad puede ser heredada y administrada por cualquier individuo ya sea mujer u hombre, ya que existen leyes y autoridades que respaldan la propiedad privada y los derechos de los individuos.
El Patriarcado se refiere más que a una estructura social, a una estructura familiar. A principios del siglo pasado el hombre por contrato matrimonial tenía la obligación de traer la comida a la casa, era el que trabajaba, mientras que la mujer cumplía parte de su contrato administrando la familia y el hogar.


En las sociedades cazadoras y recolectoras, hombres y mujeres, vivían en clanes, donde, por razones prácticas, se dividían el trabajo. Éste se repartía según las características biológicas de cada sexo. A los hombres se les asignó cazar presas, y a las mujeres recolectar frutos, correspondiendo a su naturaleza física común. Al establecerse la civilización, se conservó ese orden de dividir el trabajo por sexo. Además, se establecieron reglas y normas sociales como la de tener una familia, por ser asunto de buena ciudadanía. A la mujer se le juzgaba más rápido si era madre soltera, o no estaba casada a cierta edad más rápido que a un hombre, pero cuando un hombre llegaba a la mediana edad y no tenía familia, era motivo de rechazo social.
Se le llama “patriarcado”, porque funciona como una estructura familiar donde el hombre es el jefe de familia, y le corresponde ser proveedor. A la madre, le corresponde el hogar y los hijos (a tal punto de tener la última palabra de lo que se haga en esos dos casos), por lo que ese orden social, no significaba privilegios para los varones.


En ciertas cosas como el voto femenino, sólo los hombres votaban porque representaban el voto familiar (y así lo decían las mujeres antifeministas del siglo XIX), además del hecho de que era el hombre el que moría en la guerra y tenía que proveer a la familia, por lo que era él quien tenía experiencia política. Lo curioso es que la supuesta “opresión” patriarcal, hacía que las mujeres llevaran vidas más sencillas, cómodas, y eran más felices, sin lidiar con tanto estrés. Otras normas sociales, formaban parte del patriarcado, y este a su vez, sostiene la civilización.
Incluso se sabe, que las sociedades y culturas, en su mayor apogeo, eran patriarcales y conservadoras, pero una vez que la libertad sexual aumentó drásticamente, y se “acabó” con las “costumbres retrógradas”, estas comenzaron a ser vulnerables a suicidarse, o bien, a ser víctimas de invasiones de culturas agresivas.

Sin embargo, hoy se sufren las consecuencias de la “liberación sexual” y “femenina”: la pérdida de la dinámica de los sexos en Occidente, la baja fertilidad, una sociedad cada vez más decadente, un libertinismo que se rebela contra la autoridad de la familia. Ideologías progresistas, como esta, al destruir el patriarcado, el que creó la ciencia, el arte, la agricultura, las ciudades, los imperios, etc, se llevará con él a la civilización, y volveremos a un estadio primitivo en el que la Humanidad alguna vez estuvimos.


Con la revolución sexual y la inclusión de las mujeres al ámbito laboral el convenio matrimonial clásico se rompió,. El hogar típico moderno consiste en que los dos individuos acudan diariamente a cumplir con actividades laborales, dejando el hogar vacío, mientras que la mujer sigue administrando en la economía del hogar,pero  deja el trabajo de casa a una empleada doméstica o divide este trabajo con su pareja.


En algunas familias el varón hace menos trabajos de casa que su mujer, pero esto no quiere decir que sea un patriarca ya que es la mujer quien tiene la última palabra en lo que a decisiones familiares corresponde, siendo su esposo un fiel súbdito de lo que su señora diga. Antes cuando el varón tenía control económico era él quien tomaba cualquier decisión quedando la mujer fuera de cualquier opinión.Hoy en día si el hombre no está de acuerdo con algo corre el riesgo de ser abandonado, ya que la mujer lo piensa dos veces, ya que al tener un trabajo no depende más de él y teniendo todas las leyes a favor en un divorcio, más le vale al hombre que se aplaque.


¿Dónde está el patriarcado aquí?


En algunos casos donde el hombre sigue mandando en casa, es cuando este tiene un salario mucho mayor que el de la mujer, pero aún así, ésta no hace más trabajo de limpieza dentro del hogar y si decidió casarse con un hombre así es porque es consciente de la comodidad que ese varón puede brindarle.


Si existiera el patriarcado no hubiera tantas madres solteras.La razón es que previo a la segunda ola feminista, ningún varón querría que su hija se convirtiese en madre estando soltera debido a 2 motivos: el primero la vergüenza social que significaba que una mujer tuviera un hijo fuera del matrimonio,lo cual era castigado y señalado por la sociedad, pero el motivo detrás de este castigo social era que una madre soltera representaba un gasto mayor para la familia.No solamente había una boca mas para alimentar, sino que también esa mujer que pasaría a ser responsabilidad de su marido, seguía siendo responsabilidad del padre y habiendo un infante involucrado en este tema, las posibilidades de que esta mujer contrajera matrimonio eran casi nulas, perpetuando su manutención por parte del padre.


Actualmente ver madres solteras es una cosa normal, y aunque estas trabajen, gran parte de sus ingresos siguen siendo proveídos por la familia. En algunas ocasiones el padre de la criatura proporciona cierta ayuda, pero no el acogimiento de una familia,pero aún así hoy en día muchos hombres deciden casarse con madres solteras.


Por lo que de esta manera, se desmonta así el mito del patriarcado y de la opresión de la mujer en occidente.

Compartir TWITTEAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *